Erick López, modestia y dedicación

Por José A. Rodríguez

Erick López. Foto: ecured.cu

HAVANA TIMES – Es el deportista con mayor cantidad de títulos en Juegos Panamericanos, con 18, el más laureado en la historia de la gimnasia cubana, pero siempre se le vio incómodo ante las cámaras. La publicidad no era lo suyo, y pese a que no podía evitar el seguimiento mediático, se le vio siempre retraído.

Para alguien con su palmarés es fácil presumir, pero a Erick López toda la vida lo ha marcado su modestia y sencillez, muestra de una personalidad tímida, pero que a base de dedicación y mucho esfuerzo lo convertía en un competidor feroz sobre el tapiz.

Aunque no es de verbo fácil, tampoco se esconde para contar su vida, ligada desde muy pequeño a las acrobacias.

“Me inicié en la primaria, con cinco o seis años. Pasaron un día por la escuela captando muchachos con buen físico, y luego nos llevaron a la academia provincial que estaba en Prado y Colón, en La Habana Vieja. Luego me seleccionaron y empecé a practicar la gimnasia, primero como un juego, porque niños al fin nos ponían a saltar, a trepar, cosas que llamaban la atención a esas edades. Quizás mi somatotipo no era el ideal, pero en la gimnasia lo principal es lo que puedas ejecutar en cada aparato e incluso gustarles a los jueces, para poder llegar a grandes resultados.”

HT: Empezaste a hacerte conocido del gran público en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991, siendo todavía muy joven…

Erik López: Esos Panamericanos fueron muy importantes para mí, pero todavía era un muchacho, no tenía madurez. Quería un resultado, pero no era consciente de lo que estaba haciendo aunque hubiera ganado. Yo no era la principal figura del equipo, pero poco a poco mejoraron mis resultados y mi enfoque.

HT: Luego de llevarte allí cuatro medallas de oro (máximo acumulador, caballo de salto, barras paralelas y por equipos), ibas con otra perspectiva a Mar del Plata…

Erik López: En 1995 ya tenía presión por la responsabilidad que tenía, no podía perder y me sentí muy mal cuando no pudimos ganar el título por equipos. Cometimos pequeños errores que nos dejaron en plata y eso me disgustó mucho, pero luego pude reponerme y ganar el all around.  En los siguientes Juegos ya llegaba con maestría, transitado por Mundiales, pero una semana antes de salir para Winnipeg me lastimé un pie. El colectivo técnico decidió que fuera de todas maneras y durante la semana que estuvimos antes del inicio de la competencia estuve haciendo todos los entrenamientos menos salto, libre, y las salidas de cada aparato.

El día antes de la competencia lo que hice fue probar si podía correr para saltar y hacer algunos ejercicios en libre, y acordamos que podía hacer el esfuerzo. Sicológicamente sí estaba listo, y felizmente lo pude hacer todo. Ese salto que hice en la competencia de máximos acumuladores fue el único que realicé en todos esos días, sin siquiera calentarlo porque tenía temor de lo que pudiera pasar. Logré clasificar para la final de libre, pero decidimos no competir porque es un ejercicio muy agotador, y gané el resto de las modalidades (anillas, paralelas, arzones y por equipos).

Erick López. Foto: panamericanworld.com

En 2003 también me lastimé un pie una semana antes de salir hacia Santo Domingo. Se partió una de las manillas en la barra y el pie me cayó fuera de los colchones, en el tabloncillo. Cuando me hicieron las pruebas tenía una fractura, y para colmo en la instalación dominicana no había tarima, sino que era a nivel de piso y con un tapiz más duro que el de nosotros, lo cual es peor para evitar los impactos. Ya estábamos allí y no podía dar marcha atrás (ganó como máximo acumulador, caballo de salto, anillas, arzones, barras paralelas y por equipos).

HT: Se esperaba tu medalla en un Mundial, pero demoró bastante. ¿Qué pasó?

Erik López: En Mundiales sufrí igual que las generaciones anteriores por los prejuicios de ser negro, latino y cubano. Desde los tiempos de Casimiro Suárez, los cubanos hacían buenas ejecuciones, pero regresaban sin medallas. Teníamos que hacerlo de manera perfecta para que no nos quitaran décimas. Nosotros conversábamos con entrenadores y atletas de otros países y coincidían con nosotros en que a veces no recibíamos las puntuaciones que merecíamos. No obstante, nuestra mentalidad fue siempre de prepararnos mejor.

En 2001 llegó la medalla mundial en Bélgica. Creo que influyó haber estado antes en los Juegos Olímpicos de Sydney, porque ya nos invitaban a otras competencias, veían nuestro nivel. Debutar en una Olimpiada fue grandioso porque te ves rodeado de grandes atletas de todos los deportes. Estaba muy bien preparado, pero quizás por no tener una medalla mundial lo veía todo más lejos, y allí todo el mundo va con lo mejor.

Analizando ahora con cabeza fría me doy cuenta de que en paralelas fueron mis mejores resultados a nivel panamericano, pero cuando pensamos en el Mundial nos concentramos en las anillas. Trabajábamos todos los aparatos, pero al salto y las anillas le poníamos un poco más de interés. En el salto incluso creamos un elemento nuevo que se incluyó en el código de puntuación. En el Mundial terminé segundo en la clasificación del all around y se pensó que podía llevarme una medalla, pero el día de la competencia cometí un error en el libre y terminé quinto. Estuve en la final de paralelas y llegué con confianza, por eso logré la medalla de plata.

HT: ¿Cómo viviste el momento del retiro?

Erick López. Foto: gimnasialatina.com

Erik López: Eso lo venía pensando desde años atrás, incluso en 1999, pero me he dado cuenta de que era por desconocimiento, porque tenía la creencia de que estaba muy viejo para la gimnasia. Año por año me ponía nuevas metas y seguía, y creo que después de ahí mis resultados incluso mejoraron. En 2004 fue cuando ya decidí parar, porque físicamente podría durar un ciclo olímpico más con resultados en el área panamericana, pero a nivel mundial no me sentía listo y no quería ir a pasear a un Mundial o unos Juegos Olímpicos. Quise descansar un poco y me fui, a pesar de que no tenía lesiones ni inconformidad con nadie. En estos momentos trabajo como metodólogo de la Comisión Nacional, rectoreando el proceso de entrenamiento.

HT: ¿Algún seguidor en la familia?

Erik López: “Mi niño iba a los entrenamientos conmigo. Yo en un principio no quería que se embullara, porque sé lo traumático y lo riesgoso de este deporte, pero lo apoyé cuando se inició. Por suerte ahora lo que practica es fútbol.

HT: ¿Qué te parece la nueva escuela nacional de gimnasia?

Erik López: La escuela es muy importante, es algo que no tuvimos las generaciones anteriores y los de ahora deben aprovecharla. Nuestros resultados impulsaron su creación, y es un regalo para los gimnastas de hoy, porque no todos los deportes cuentan con ese privilegio. Ya estamos viendo los resultados, y quiero que la gente confíe en el esfuerzo y el sacrificio de entrenadores y deportistas.

HT: Siendo una persona más bien tímida, ¿cómo has llevado la fama?

Erik López: Yo me siento muy contento porque la gente me reconoce y me dice cosas lindas en la calle. Mi carrera deportiva fue siempre pensando en el pueblo cubano, por eso no me puedo quejar.

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