Un barrio militar condenado a muerte por epidemias

Lynn Cruz

Localidad de Gelpi donde se encuentra la otra parte del Reparto 2 de diciembre

HAVANA TIMES – Me siento en deuda con el reparto 2 de Diciembre, ubicado en la localidad de Gelpi, en la provincia de Matanzas.

Llegué a esa barriada aún inconclusa, con mis padres, a los siete años, luego de una difícil experiencia, que marcó nuestras vidas para siempre.

Calles sin asfaltar, ausencia de alcantarillado, problemas de acceso a las redes hidráulicas, la no existencia de paso peatonal en la calle principal, así como en sus entrecalles, específicamente la nulidad de aceras, por haberse hecho sin una adecuada planificación física, constituyeron por muchos años, la imagen inacabada del lugar donde transcurrió la segunda parte de mi infancia.

Nunca hubo ni médico de familia, ni farmacia, ni agromercado. Todo eso vendría después. Esas tres necesidades han sido cubiertas hace solo pocos años, al igual que el asfaltado de las calles.

Unidad Militar de Preparacion para a Defensa en el Reparto 2 de diciembre.

En mi casa, mi madre, natural de La Habana, siempre bromeaba con que ese barrio era Macondo, de Cien años de Soledad. El lugar fue habitado mayormente por militares de mediana edad, con sus respectivas familias.

Hoy, el brote de una epidemia, y la indiferencia de las autoridades, han servido de pretexto para que me decidiera a escribir sobre ella. Hace apenas un mes murió una mujer joven de treinta y tantos años a causa de dengue hemorrágico.

En la cuadra de mis padres hay un niño con zica y otra mujer también joven con dengue, ambos en sus casas. Nadie se ocupa de fumigar. Las autoridades se mantienen en silencio y total indiferencia.

Hoy, muchos de los residentes son jubilados y la economía es bastante precaria, pues al encontrarse inactivos, han ido a menos. Sin embargo, cerca de allí, a unos 300 metros, han levantado una comunidad de militares jóvenes, donde ubicaron la farmacia y la tienda en moneda libremente convertible (CUC).

Existen varias rutas de ómnibus locales, diseñadas para esa nueva comunidad y en vez de salir desde la parte antigua del barrio, los ancianos deben hacer el viaje de pie, porque llegan a sus paradas llenas. Si se enferman, hasta encontrar un taxi resulta bastante difícil, eso por no mencionar los precios.

Entrada a Matanzas desde La Habana.

Aún existe en mí la contradicción de haber vivido, durante mi infancia, en la fantasía del paraíso comunista. Mis clases de Historia de Cuba eran narradas por una maestra, y más que epopeyas, desde el presente, parecían cuentos de hadas.

Justo en el año 2000, en Cuba se acabaría el dinero. Todo sería por trueque, decían. Mis navidades eran los 26 de julio, en vez de los 25 de diciembre. Me llenaban de alegría, pues los niños nos encargábamos de entusiasmar a los adultos para adornar la cuadra que competiría a la más bella del barrio.

El pueblo confió en el mañana. El presente lo condena con silencio. El barrio experimento es hoy un lugar donde reina la indiferencia, el resentimiento de clases y la muerte por epidemias.

De esa manera el Gobierno cubano, no solo muestra su crueldad con los contra, sino también con los pro.

Lynn Cruz

No es el arte el que imita a la vida, es la vida la que imita al arte”, dijo Oscar Wilde. Y es que el arte siempre va un paso más adelante. Soy actriz y escritora. Para mí el arte, en especial la escritura, es un modo de exorcizar los demonios. Es algo íntimo. Sin embargo, decidí escribir periodismo porque me di cuenta de que yo no existía. En Cuba sólo tienen derecho a expresarse públicamente, las personas autorizadas por el gobierno. Havana Times constituye un ejemplo de convivencia dentro de una democracia y puesto que me considero demócrata, mi sueño es integrar la filosofía de este diario a la realidad de mi país.

3 comentarios sobre “Un barrio militar condenado a muerte por epidemias

  • Te saludo con afecto Lynn, leo tu texto y me deja la misma sensación que el resto de asentamientos que son auténticas ciudades perdidas. Definitivamente no cabe siquiera llegar a mencionar la autogestión como medio para solventar las necesidades. Un pueblo que camina hacia la vejez del grueso de su población, sencillamente muestra toda la precariedad de un sistema que fracasó, fracasa y seguirá fracasando si se trata de la gestión pública encabezada por truhanes. Ya no es un mal endémico, ni siquiera de la región, está ocurriendo en Estados Unidos y en algunos países de Europa, pasa por supuesto en Sudamérica y ni hablar de Centroamérica. Es aberrante notar que quienes dieron su esfuerzo, su participación, su compromiso, y sembraron intensiones y proyectos durante su edad productiva, nunca hayan cosechado, que ahora lo que les toque sean penas y fracaso. Un pueblo que sabe su futuro como incierto, o peor aún como un negro panorama, poco a poco se agota, se agrieta, se resquebraja y lo único que queda es un tímido sentimiento de frustración, porque la fuerza no alcanza ni para lamentarse intensamente.

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  • Gracias Ramiro. Pues esa es la sensación. Han quedado desconectados y sobreviven entre ellos contándose las historias del antes y como dices, es tarde y falta energía para lamentarse. Saludos.

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  • Acaban de fumigar pero no se sabe si lo harán durante 4 semanas seguidas que es como debe ser.

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