Cambios y estatismos

Por Irina Pino

El mercado de Kasalta

HAVANA TIMES – Un amigo que reside hace años en los Estados Unidos se ríe y me dice que yo vivo en un país plano, que acá no ocurren cambios, o que si los hay son mínimos, porque prevalece un estatismo que nos va haciendo inamovibles, resignados.

Y es que nos faltan estímulos, desde espirituales hasta

los del bolsillo. Por ejemplo, en mi baño la llave del lavamanos se rompió y no puedo sustituirla por el momento, porque una original cuesta de 20 CUC en adelante, así que tengo que cerrar la llave de paso, o lavarme las manos en la ducha, o no lavármelas en el baño, sino en la cocina. Pero si uso con frecuencia la llave de paso se puede dañar. Todo un dilema.

La mayoría del dinero que se gasta es en comida. Se come para vivir, digo, para malcomer.

Mi vecino, con un alto cargo en el turismo, varió el diseño de su cocina, tiene muebles nuevos, en cada habitación un aire acondicionado, TV curvo de 55 pulgadas y calentador de gas. Sus paredes están llenas de pinturas kish. Por ningún lado se ve librero alguno, en esa casa no hay libros.

Mercado de Kasalta, interior

Los pequeños movimientos de mi barrio apenas se notan: murió un vecino alcohólico, su familia tomó la decisión de incinerarlo y lanzar sus cenizas a la playita de la Puntilla.  Fueron prácticos, ellos no poseen una bóveda o panteón en el cementerio para poner su cadáver. También murieron tres gatos y un perro, todos arrollados, como dignos animales callejeros.

Cuando veo las restauraciones en los parqueos de Cimex, me quedo de piedra. Más autos, más contaminación. Mientras, el edificio Riomar se transforma en una ruina viviente.

¡Vamos a celebrar! Al fin se reparó el mercado de Kasalta, donde radican varias bodegas. Era la oveja negra de la famosa 5ta Avenida de Miramar. Ahora también venden productos de limpieza y comestibles. El cartel que lo distingue es irónico: “Supermercado Kasalta”. Los primeros días estaba repleto de cosas, ahora han mermado las ofertas, como era de esperar.

Espacio donde estuvo el bosque de casuarinas en 5ta Avenida

El parque de calle Cero permanece en completa oscuridad, sin faroles, quedan pocos bancos pues se los están robando de a poco. Enfrente, sigue cercado el bosquecito de casuarinas, para el proyecto de una embajada. Ojalá no eliminen los árboles y nos quiten parte del oxígeno que tanto necesita la ciudad y sus habitantes.

El otro bosque, aledaño a la 5ta Avenida, fue destruido en su totalidad. Cuando pasé el otro día y le pregunté a un constructor sobre lo que iban a hacer allí, me contestó que un parque con estatuas de próceres.

Y yo me preguntó: ¿qué objetivo cumple un parque frente a la 5ta Avenida, si a todo lo largo está repleta de parques? ¿Por qué no construir una biblioteca o un cine? Un sitio diferente, que ayude a las personas a tener una visión menos estática de esta realidad.

 

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

Un comentario sobre “Cambios y estatismos

  • Es el deterioro material, espiritual, moral, politico y cultural producto de la esencia del sistema. Ese deterioro crece en progresion geometrica y es indetenible. La unica salida del pueblo cubano parece ser la que dice el personaje de Sergio en “Memorias del Sibdesarrollo”: “Esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar y no parara hasta llegar a Miami”.

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